¿Qué se puede hacer en casa para tratar de evitar ruidos molestos, que de una manera u otra dificultan la comunicación entre padres e hijos? ¿Qué podemos cambiar de nuestros hábitos para que podamos entendernos sin interferencias? De esto y de otros asuntos referentes al ruido nos ha hablado Angel Azpiazu, profesor de la Escuela de Zurbaran, donde el año pasado llevaron a cabo el proyecto El Ruido en la escuela. Algunas de las prácticas que se hicieron en la escuela son extensibles al entorno familiar; de esta manera proyectos como éste tendrán una continuidad fuera de la escuela.

Grabaciones sorpresa

En la medida que sea posible, sería muy interesante que quienes piensen que sus hijos/as hablan excesivamente alto o chillan innecesariamente, grabasen sorpresivamente fragmentos de conversaciones, para después escucharlas juntos y tratar de que sean conscientes del ruido que meten.

Uso restringido de los walkmans

Cada vez es más normal ver a jóvenes todo el día enchufados a estos aparatos; en ocasiones no se los quitan ni en clase y, tampoco, cuando sus padres y madres se dirijen a ellos. Les podemos proponer que escuchen música en momentos determinados y, por supuesto, se quiten los auriculares cuando queremos hablarles.

 

Notas y cartelitos por la casa

Ya que a menudo avisándoles de que no hagan esto o lo otro no se consigue nada, sería más práctico escribir avisos recordando cosas como: no des portazos, no subas demasiado el volumen del televisor, no pongas muy alta la música después de las once, etc.

Respeto del turno en las conversaciones

No sólo en casa, también en otros muchos espacios, parece que nos hemos acostumbrado a hablar todos a la vez. Sería muy útil concienciarnos de esto para que intervengan después de haber escuchado a la otra persona.

Angel Azpiazu también nos contó que tras finalizar el proyecto se envió una encuesta a las familias, algunas de las cuales demandaban más información respecto a las actividades de este tipo que se realizan en la escuela y, sobre todo, creían conveniente que desde las mismas instituciones, por ejemplo desde el Ayuntamiento, se ofrecieran charlas informativas en los centros cívicos o entre las asociaciones vecinales. De esta manera las campañas medioambientales serían más efectivas que la información de los folletos que llegan a nuestros buzones.

Cuéntale un cuento


Dos textos diferentes donde el ruido y el silencio se manifiestan de distinta manera. Muy recomendables para retomar ese olvidado espacio de la lectura en cualquier rincón de casa, alejado de los ruidos externos.

 

¡Qué ruidoso, Sinforoso!
Natalie Louis-Lucas.
Anaya. Madrid, 1991.

Sinforoso, el elefante ruidoso, es un escándalo andante: espanta en la escuela si estornuda, deshoja los árboles si canta, las lámparas se caen con su risa, y su amiga, más discreta, le abandona...

Hablemos de ruidos y silencios
María Martínez i Vendrell y Roser Capdevila.
Destino. Barcelona, 1990.

La protagonista de este libro no siente el ruido: ve gesticular y moverse a su familia sin oír una palabra. En su mundo silencioso, hay otras vías para hacerse entender: el dibujo, las miradas...



IHITZA. Por una escuela ecológica.

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Fecha última revisión: 17/10/2000.
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