El esfuerzo que hacen muchos médicos por recopilar el máximo número de folletos o videos y la ingente cantidad de información disponible en internet, no se ve recompensado por una mejora en la información al paciente, que se puede sentir abrumado por una información difícil de manejar en solitario.
De hecho, la evidencia demuestra que el contacto directo entre médico y paciente juega un papel crucial en la comprensión de la información que necesita el paciente para conocer, por ejemplo, su patología, las pruebas que se le van a realizar, la dosificación y los efectos secundarios de los tratamientos indicados, etc. Además, la forma más adecuada de información y divulgación, parece ser la realizada directamente por el personal sanitario que, además de contar con la participación del paciente en la entrevista, debería incluir la elección y mantenimiento de un número reducido y conciso de materiales correctamente dirigidos a las necesidades de información del paciente, con un estilo educativo y un perfil práctico.
Las guías de práctica clínica correctamente elaboradas cumplen los mencionados criterios de calidad y resultan una inestimable fuente para elaborar materiales destinados a la información de los pacientes.
La mayor parte de las quejas planteadas por los pacientes que padecen cáncer en el Reino Unido están relacionadas con problemas de comunicación y de información sobre su enfermedad y sobre las posibilidades de tratamiento.
El Sistema Nacional de Salud británico (NHS) se ha propuesto conseguir una mejora de la calidad asistencial mediante una mayor participación de los pacientes en la toma de decisiones que afectan a su salud y mediante una mejor comunicación entre los profesionales sanitarios y los pacientes.
Para ello, se ha analizado qué factores dificultan ambos procesos, demostrándose que la incertidumbre de los médicos respecto a la voluntad de los pacientes a participar en el proceso de decisión, la determinación sobre cuál es la información adecuada y suficiente, así como el acceso a dicha información, son los principales aspectos a solventar.
La solución a estas cuestiones pasa, en parte, por la formación de los profesionales sanitarios en habilidades de comunicación que les permita identificar las necesidades y expectativas de los usuarios. Numerosos estudios han valorado la efectividad de los programas de perfeccionamiento en comunicación dirigidos a profesionales sanitarios. La formación específica de las personas implicadas en el cuidado y tratamiento de los pacientes con cáncer, disminuye significativamente la ansiedad de éstos así como el nivel de estrés de los médicos y del personal de enfermería ante el sufrimiento de los pacientes.
Ya en 1995, Osteba, siguiendo las pautas establecidas por ECRI, recomendó en el nº 8 de 1995 del boletín Osteba Berriak, la adopción de precauciones en el uso de aparatos electromagnéticos en el ámbito hospitalario. Nuevamente volvemos a abordar dicho tema, que sigue siendo actualidad (posible incidencia sobre el aumento de determinadas patologías), ya que la evidencia científica ha demostrado la interferencia de los teléfonos móviles sobre algunos dispositivos externos cardiovasculares.
Un reciente estudio realizado en la clínica Mayo ha corroborado los hallazgos de investigaciones previas sobre la existencia de interferencias. En dicho estudio se ha analizado la interferencia con aparatos como: monitores de constantes vitales en unidades de cuidados intensivos, pulsioxímetros, electrocardiógrafos, bombas de infusión, monitores de medida de presión sanguínea, desfibriladores, marcapasos, ventiladores, etc.
Se ha encontrado que aparecen interferencias con el uso de teléfonos móviles al menos en un 41 % (7/17) de los aparatos testados y que éstas aparecen en más de la mitad de los tests efectuados (288/526).
La mayor parte de las interferencias se observan sobre electrocardiógrafos en distancias de hasta 4 metros. Dichas interferencias son dependientes de la frecuencia y potencia de los móviles.
De los resultados del estudio se desprende que, si bien se puede reducir la interferencia de los teléfonos móviles sobre los aparatos electrónicos médicos por el ajuste de los mismos, estos ajustes no serían necesarios, si se establecen recomendaciones y restricciones al uso de los móviles, al menos en determinadas áreas de los hospitales, para garantizar la seguridad de los pacientes y la fiabilidad de los registros.
El Síndrome de Apnea-Hipoapnea del Sueño (SAHS) se caracteriza por un cuadro de episodios repetidos de obstrucción de la vía aérea superior durante el sueño, provocando constantes desaturaciones de la oxihemoglobina y despertares transitorios.
La prevalencia del SAHS, según estudios realizados en varias regiones de España, es elevada, situándose entre un 2,2% y un 6% en hombres y entre un 0,8 y un 2% en mujeres.
Los objetivos de este estudio han sido: analizar la evidencia científica sobre la efectividad de las diferentes estrategias terapéuticas en el SAHS, realizar un análisis coste-efectividad del tratamiento del SAHS con Presión Positiva Continua de la Vía Aérea Superior (CPAP) en el ámbito de los servicios sanitarios de la red de Osakidetza y, finalmente, elaborar recomendaciones para el abordaje del SAHS en dicha red.
Se ha realizado un análisis coste-efectividad mediante la elaboración de un modelo de Markov, en el cual se analiza el tratamiento del SAHS mediante CPAP tal y como se practica en la Unidad del Sueño del Hospital de Txagorritxu, comparado con la alternativa de dejar que los pacientes sigan su evolución natural sin tratamiento.
El resultado del análisis coste-efectividad muestra para un paciente tipo, varón de 55 años tratado durante toda su vida con CPAP, un coste por Año de Vida Ajustado por Calidad (AVAC) ganado de 1.923.422 pts (11.560 euros). Mediante un análisis de sensibilidad el coste por AVAC ganado se situó entre 3.000 y 17.000 euros, considerándose una práctica coste-efectiva al estar por debajo de la cifra, comúnmente aceptada, de 20.000 euros/ AVAC.
El estudio concluye que la evidencia encontrada y analizada presenta importantes limitaciones y problemas metodológicos. No obstante, a pesar de estas limitaciones los resultados demuestran que el tratamiento con CPAP mejora la somnolencia diurna y la calidad de vida de los pacientes tratados.
Como alternativa, las prótesis de avance mandibular se consideran un tratamiento prometedor, pero aún es necesario más estudios para su recomendación generalizada.
Se recomienda por tanto, el uso de la CPAP en pacientes con mediciones del Indice de Apnea e Hipoapnea (IAH) iguales o mayores de 30 y con clínica severa o comorbilidad asociada. Con respecto a las otras opciones (fármacos, cirugía) no hay evidencia suficiente para aconsejar su uso, por lo que se recomienda que su uso se restrinja al contexto de los ensayos clínicos.
El uso de las cámaras espaciadoras en el tratamiento del asma infantil ha sido creciente en los últimos años, habiéndose planteando la necesidad de revisar las indicaciones y evaluar la efectividad de éste y otros sistemas de administración de medicamentos.
Durante el pasado año un grupo de investigadores, financiados por el Departamento de Sanidad mediante beca de investigación comisionada, ha trabajado con el objetivo de analizar la evidencia científica acerca de la efectividad terapéutica de los diferentes dispositivos de aerosolterapia en niños con asma y conocer la prescripción y utilización de las cámaras de inhalación en niños asmáticos en la CAPV.
Tras realizar una revisión sistemática de la evidencia y una encuesta a los pediatras de la CAPV, así como un análisis de la prescripción de cámaras de inhalación, han llegado a las siguientes conclusiones:
Entre las recomendaciones planteadas cabe destacar: