Al igual que en el ámbito europeo existen redes de excelencia en investigación, en el estado se han creado redes de centros por especialidades y redes de grupos de investigación temáticas. Son dos las redes que están más en relación con el área de la evaluación: Desarrollo de Metodologías para la Aplicación y Gestión del Conocimiento en la Práctica Clínica - MBE y Ia denominada Investigación en Servicios Sanitarios para la Toma de Decisiones en el SNS. Aplicación práctica a las listas de espera - IRYSS.
El objetivo es crear un sistema de coordinación y cooperación que genere y transmita conocimiento científico sobre el valor y contribución relativos de las intervenciones o tecnologías sanitarias a la mejora de la salud individual y colectiva, teniendo además en cuenta su impacto económico y social.
Estas redes se constituyen para trabajar inicialmente durante tres años, como apoyo a la toma de decisiones a todos los niveles en el Sistema Nacional de Salud, y con el objetivo, a su vez, de servir de plataforma de difusión de la cultura evaluativa en nuestro sistema de salud.
Osteba tiene la responsabilidad de coordinar el grupo del País Vasco de la red MBE, constituido por 31 miembros de las diferentes unidades de investigación y administrativas del sistema sanitario vasco y de liderar el proyecto sobre Priorización de la red IRYSS.
La incontinencia de orina es un problema muy prevalente y que afecta a la calidad de vida de forma importante. Después de los 65 años la sufren un 50% de hombres y mujeres. Es especialmente importante para éstas ya que a los 35 años lo sufren un 15% y a los 55años un 28%de mujeres.
Existen dos tipos y variantes mixtas. La incontinencia de esfuerzo puede ser debida a que la musculatura de la base de la pelvis se debilite debido al exceso de peso, embarazos, partos o trabajos pesados. También puede ser causada por enfermedades que conllevan debilidad del tejido conectivo como el asma o por tomar drogas relajantes musculares.
La incontinencia de urgencia es consecuencia de una irritación crónica de la vejiga y puede estar relacionada con infecciones recurrentes del tracto urinario, ser consecuencia de una cirugía anterior para la incontinencia, al déficit estrogénico en la postmenopausia, a la diabetes, a la esclerosis múltiple o al uso de medicamentos como neurolépticos y diuréticos. Recientemente se han publicado dos Guías de Práctica Clínica que aparecen indizadas en la National Guideline Clearinhouse: www.guideline.gov (1) (2)
Estas guías emiten recomendaciones, basadas en diversos niveles de calidad de la evidencia científica, para el diagnóstico diferencial y evaluación de factores de riesgo, para el examen físico y de laboratorio y para las opciones de tratamiento. En atención primaria, incluyen la modificación de comportamientos, ejercicios y tratamientos farmacológicos.y en atención especializada, incluyen la estimulación eléctrica y la cirugía.
Las intervenciones que están apoyadas por ensayos de alta calidad son la terapia con ejercicios musculares combinados o no con estimulación eléctrica y los sistemas de ayuda mecánicos apoyados por cuidados de enfermería.
El NHS Centre for Reviews and Dissemination de la Universidad de York publica dos documentos: uno de ellos (3) basado en ECA's sobre el efecto de la estimulación eléctrica en la incontinencia urinaria de esfuerzo y de urgencia en mujeres. Concluye que para aquellas mujeres que no puedan contraer la musculatura pélvica puede ser la primera opción, manteniendo el programa de ejercicios musculares intensivos para el resto de mujeres afectadas.
El segundo (4) es un meta-análisis sobre myofeedback para la terapia de ejercicio muscular de la base de la pelvis en mujeres con incontinencia de esfuerzo.
Los resultados se basan en una evidencia cuya calidad no ha sido explícitamente evaluada y los autores concluyen que esta opción de tratamiento puede ser considerada siempre que las pacientes estén motivadas y sean persistentes.
La generación de Guías de Práctica Clínica (GPC), así como asegurar su calidad y su posterior utilidad, difusión e intercambio son preocupaciones de diversos colectivos, así durante el pasado 2002 se trabajo el proyecto RedeGuías , que tiene su continuación en un proyecto a desarrollar durante 2003-5, dentro de la Red MBE.
Más recientemente, se ha puesto en marcha una nueva iniciativa denominada proyecto Guiasalud, que cuenta con el respaldo del Consejo Interterritorial del SNS integrado por todos los responsables de los Servicios Autonómicos de Salud y Ministerio de Sanidad. En este proyecto participan todas las Comunidades Autónomas del estado.
El pasado 7 de marzo, siendo anfitrión el Departamento de Sanidad del Gobierno Vasco, tuvo lugar en Bilbao la reunión de coordinación del proyecto Guiasalud con participación de 14 de las instituciones integrantes. En esta reunión se avanzó en el diseño del futuro portal de GPCs, las variables a incluir e instrumentos a utilizar tanto para el diseño como para la evaluación (instrumento AGREE) de las GPCs.
La iniciativa Guiasalud es una interesante propuesta, que supondrá un relevante impulso para la confección y validación de las GPCs en castellano. Los intercambios con otros proyectos científicos con vocación similar, como el mencionado anteriormente, aportarían más validez y reconocimiento tanto en el ámbito científico como clínico.
El cáncer de próstata ocupa el 4º lugar entre los cánceres en varones. El riesgo de desarrollarlo a lo largo de la vida está en el 9%. Existen incertidumbres y controversias acerca de cuál es el tratamiento óptimo para cada estadio de la enfermedad o los distintos tipos de pacientes o situaciones clínicas.
Recientemente se ha publicado un informe de Investigación Comisionada por el Departamento de Sanidad, titulado "La efectividad y seguridad de los distintos tratamientos del cáncer de próstata". En este estudio se analizan ensayos clínicos aleatorizados, que aporten datos sobre las distintas opciones de tratamiento del cáncer de próstata en función de su localización.
Sobre el abordaje del cáncer de próstata clínicamente localizado no hay evidencia de buena calidad, que demuestre que alguna de las tres opciones disponibles (vigilancia expectante, cirugía o radioterapia), sea mejor que las otras. Se recomienda ofrecer un tratamiento activo a estos pacientes cuando su esperanza de vida sea al menos de 10 años. En relación con la braquiterapia no hay evidencia de buena calidad que avale una mayor efectividad que otros tratamientos más utilizados en nuestro medio.
En cuanto al abordaje del cáncer de próstata localmente avanzado, tampoco hay evidencia de buena calidad que avale que una opción es mejor que otras. Por ello, la decisión a tomar dependerá de la esperanza de vida del paciente, de la existencia de comorbilidad seria y de las preferencias del paciente.
Finalmente, sobre el tratamiento del cáncer de próstata diseminado no hay evidencia suficiente que permita determinar si el momento óptimo para empezar el tratamiento es cuando aparece sintomatología relevante, cuando se detecta la diseminación o cuando ésta progresa.
Rueda JR., Lecumberri D., CasqueroF., Pereira JG., Escobal V. La efectividad y seguridad de los distintos tratamientos del cáncer de próstata. Investigación Comisionada. Vitoria-Gateiz. Departamento de Sanidad, Gobierno Vasco, 2000. Informe nº: Osteba D-02-06.
La dieta durante la adolescencia puede afectar al riesgo de padecer cáncer de mama en la vida adulta. Esta hipótesis se basa en la observación de hechos como la existencia de una menor tasa de cáncer de mama en mujeres noruegas que eran adolescentes durante la II Guerra Mundial, periodo en el que la ingesta calórica disminuyó un 22%, así como una menor incidencia de esta enfermedad en mujeres asiáticas inmigrantes en EE.UU. frente a mujeres blancas americanas hasta la tercera generación.
Un estudio publicado recientemente respalda esta teoría (1). Esta investigación se basa en el estudio de una cohorte de 121.700 enfermeras que al comienzo del estudio tenían entre 30 y 55 años. A estas mujeres se les realizó un seguimiento durante un periodo de 10 años (1976-1986) mediante encuestas bienales sobre el estado de salud, hábitos de vida y una investigación sobre sus hábitos alimentarios durante la adolescencia. Los resultados obtenidos de un estudio caso-control anidado indican que las mujeres que consumieron más cantidad de huevos, grasas vegetales y fibra entre los 12 y los 18 años presentan menos riesgo de padecer una neoplasia mamaria en la edad adulta, mientras que el consumo de mantequilla de forma habitual durante esa etapa aumenta el riesgo de padecer este trastorno de forma significativa.
Estos resultados aumentan el interés sobre los cambios alimentarios detectados entre los jóvenes de países desarrollados y sus consecuencias en la salud. Diversos estudios (2, 3 ,4) han descrito en nuestro entorno un excesivo consumo de proteínas de origen animal y de grasas, junto con un incremento del consumo de azúcares simples en detrimento de los complejos, destacándose la importancia que adquiere en este colectivo el consumo de azúcar (golosinas), snacks y refrescos en detrimento de alimentos como pescado y legumbres.
La hemodilución y la recuperación sanguínea perioperatoria son dos técnicas de transfusión autóloga que además de evitar los riesgos de la transfusión alógena son más fáciles de organizar logísticamente, ya que no les afectan las cancelaciones de las operaciones y son aplicables en las emergencias.
Teniendo en cuenta estos aspectos, la Dirección de Planificación y Ordenación del Departamento de Sanidad del Gobierno Vasco ha financiado un proyecto de Investigación Comisionada cuyos objetivos han sido: por una parte, analizar la efectividad, seguridad y costes de la hemodilución y la recuperación sanguínea perioperatoria y por otra, recopilar datos acerca de la utilización de las técnicas de transfusión autóloga perioperatoria en la red de Osakidetza.
El estudio se ha dividido en dos partes: una revisión sistemática de la literatura científica para conocer la eficacia, efectividad y seguridad de las estrategias de transfusión autóloga perquirúrgica y el análisis de las bases de datos informatizadas para conocer el grado de utilización de las distintas técnicas de transfusión sanguínea en Osakidetza junto con una encuesta estructurada a personas de los Bancos de Sangre hospitalarios, de los servicios de Hematología y Anestesia y de diversos Servicios Quirúrgicos de los distintos hospitales de la red de Osakidetza.
Tras el análisis de la literatura se puede afirmar que no hay evidencia científica de buena calidad que demuestre que, desde el punto de vista del resultado final en salud, una opción de transfusión de transfusión autóloga sea mejor que la transfusión de sangre de donante, o que la opción de no transfundir, para las distintas situaciones o procedimientos quirúrgicos en las que se prevén perdidas de sangre relevantes. Así mismo diferentes estudios muestran que las técnicas de transfusión autóloga perioperatoria tienen un claro impacto en la disminución de la probabilidad de que el paciente reciba sangre de donante.
Entre las conclusiones del informe se puede destacar que la decisión de utilizar o no sangre en cirugía programada debe ser una decisión para cada paciente individual, no estando justificada la utilización rutinaria de esta técnica. Se recomienda fomentar el desarrollo de Guías de Práctica Clínica sobre el uso apropiado de las transfusiones sanguíneas de tal forma que se reduzca la variabilidad en la práctica, comenzando por los procedimientos quirúrgicos que mayor consumo de unidades sanguíneas generan.
Hernández, JJ. y Rueda JR. La hemodilución y la recuperación sanguínea perioperatoria. Investigación Comisionada. Vitoria-Gasteiz. Departamento de Sanidad, Gobierno Vasco, 2002. Informe nº: Osteba D-02-07.