UTILIZACIÓN DE CONTRASTES IODADOS EN RADIODIAGNÓSTICO

RESUMEN

INTRODUCCIÓN

Los servicios de radiodiagnóstico tienen a su disposición en la actualidad diversos productos de contraste yodado, que atendiendo a su osmolalidad se clasifican en dos grupos: contrastes yodados de alta y baja osmolalidad.

El perfil de seguridad de la prueba y la calidad de la imagen diagnóstica con la administración de cualquier contraste yodado es prácticamente el mismo.

Las reacciones adversas producidas por la administración de estos agentes se clasifican en pseudoalérgicas y órganos-específicas, en cuanto al grado de intensidad pueden ser leves, moderadas, graves y muerte, siendo las primeras las más frecuentes en la práctica clínica. En la mayoría de los pacientes, en los que se presentan estas reacciones, los efectos sistémicos son transitorios y bien tolerados.

En función de la presencia o no de factores de riesgo, se agrupa a la población general en bajo y alto riesgo para el desarrollo de una reacción adversa, estimándose que la población de riesgo elevado oscila entre un 15 y 20% de la población total.

El Servicio de evaluación de tecnologías sanitarias, Osteba ha planteado esta evaluación ante la variabilidad observada en la práctica clínica y la diferencia de costes con los distintos agentes radiológicos yodados.

OBJETIVO

Se trata de evaluar si el incremento de los costes sanitarios con el uso de contrastes de baja osmolalidad, se justifica con una menor incidencia de reacciones adversas y la supuesta reducción de los costes derivados de su tratamiento.

METODOLOGÍA

Búsqueda bibliográfica en Medline de la literatura existente sobre el tema, durante el periodo comprendido entre abril de 1992 hasta octubre de 1994.

Análisis exhaustivo y síntesis de la bibliografía seleccionada, así como las publicaciones realizadas por otras agencias de evaluación de tecnologías sanitarias.

Elaboración de una encuesta para conocer el consumo y la variabilidad sobre el uso de los distintos agentes de contrastes yodados en la práctica clínica, que es remitida a todos los hospitales de la red sanitaria vasca.

Confección de un árbol de toma de decisión con el objetivo de realizar un análisis coste-efectividad del uso de contrastes, utilizando el programa informático Decisión Maker 6.0.

Realización de tres análisis de sensibilidad y uno de minimización de costes, como complemento al análisis coste-efectividad.

Propuesta de recomendaciones de uso de los agentes radiológicos en base a la clasificación de población de alto y bajo riesgo.

Elaboración de un informe legal sobre la responsabilidad jurídica del profesional sanitario en caso del uso selectivo de contrastes yodados en base a las recomendaciones propuestas.

RESULTADOS

La encuesta enviada a los servicios de radiodiagnóstico, fue contestada por 29 centros, el 53% del total, de los que 17 pertenecen a la red pública y el resto a la sanidad privada. Se observó que en las exploraciones radiológicas los contrastes de alta osmolalidad se emplean en un 10,5% de las exploraciones frente a un 88,8% que utilizan contrastes yodados de baja osmolalidad.

Se puso de relieve la gran variabilidad del uso de estos agentes radiológicos entre hospitales públicos y privados, por ejemplo, en un 93% de las exploraciones con TaC, los hospitales privados utilizan contrastes de alta osmolalidad frente a un 10% en los públicos.

El análisis coste-efectividad concluye que el coste adicional por cada reacción adversa evitada (moderada o grave) utilizando estrategia universal en vez de selectiva supondría 972.000 pesetas.

Mediante el análisis de minimización de costes, se estima que utilizando la estrategia selectiva, en vez de la universal, se obtendría un ahorro potencial de 170 millones de pesetas para el sistema sanitario.

CONCLUSIÓN

Según la literatura científica sobre el tema y las recomendaciones elaboradas por otras agencias de evaluación, y con el fin de optimizar los recursos existentes se concluye que es una actitud prudente el uso selectivo de los productos de contrastes yodados. Esta estrategia implica el empleo de contrastes de alta osmolalidad para pacientes considerados de bajo riesgo y el uso de productos de baja osmolalidad en aquellos enfermos incluidos dentro del grupo de riesgo elevado.

De la evidencia científica se desprende que el máximo beneficio de los contrastes de baja osmolalidad se obtiene, sobre todo, en la población de alto riesgo.

El informe legal concluye que, puede calificarse de buena práctica profesional aquella que sigue recomendaciones basadas en la evidencia científica; el actuar en base a ellas tiene el valor de lex artis no codificada. Por ello, el seguimiento de las recomendaciones elaboradas por la administración en este sentido, atenúa la responsabilidad del profesional.